La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor imperecedero.
Pertenezco a un Reino, y a él me debo... Camino diariamente hacia mi destino profético, bendecido siempre y en todo, y viviendo mi mejor temporada... sin final!
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31 enero 2014
27 enero 2014
31 diciembre 2013
Oraciones Apostólicas
El apóstol Pablo oraba constantemente basado en la verdad presente del Nuevo Pacto, de
manera que se pueden nombrar las principales razones por las que éste realizaba
oraciones, según lo demuestran sus cartas; él pedía:
1.
Por el fortalecimiento con la fe que compartimos: “Siempre pido en mis oraciones que,
si es la voluntad de Dios, por
fin se me abra ahora el camino para ir a visitarlos. Tengo muchos deseos de
verlos para impartirles algún don
espiritual que los fortalezca; mejor dicho, para que unos a otros nos animemos con la fe que compartimos”.
Romanos 1:10-12 (Nueva Versión Internacional)
2.
Por el fortalecimiento interior, para ser capaces de
comprender y conocer el amor de Cristo, y ser llenos de toda la plenitud de
Dios: “Le ruego que Él les conceda a ustedes,
conforme a las riquezas de Su gloria, el
ser fortalecidos con poder por Su Espíritu en el hombre interior; de manera
que Cristo habite por la fe en sus corazones. También ruego que arraigados y cimentados en amor, ustedes sean capaces de comprender con
todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que
sobrepasa el conocimiento, para que sean
llenos hasta la medida de toda la
plenitud de Dios”. Efesios 3:16-19 (La Nueva Biblia de Los
Hispanos)
3.
Por sabiduría y entendimiento espiritual para entender la
voluntad de Dios: “… Pedimos a Dios que los llene de conocimiento para
entender su voluntad, y que les dé toda clase de sabiduría y entendimiento espiritual”.
Colosenses 1:9
(Palabra de Dios para Todos)
11 febrero 2013
¿Cómo Orar en el Nuevo Pacto?
Cuando oramos conforme a la verdad presente en el Nuevo Pacto, mostramos que estamos alineados con Su Propósito Eterno; en otras palabras, su
Reino se manifiesta a través de nosotros. Debemos orar a Dios con base en Su Palabra, expresando
Su voluntad en lo que Él ha hablado. Cuando
Dios le dio al ser humano dominio sobre la tierra, Él le dio la libertad de
legalmente funcionar como su autoridad. No obstante, debemos recordar que ningún
ser humano puede funcionar apropiadamente o alcanzar todo su potencial fuera de
la voluntad de Dios, porque fuimos diseñados
para movernos en alineación con los planes de Dios. Así como el creador
de un producto sabe cómo lo diseñó para que funcionara, Dios sabe cómo nosotros
debíamos funcionar, y ha provisto ese conocimiento en Su Palabra. Por
consiguiente, como ya hemos visto, la
clave para la oración eficaz yace en el entendimiento del propósito de Dios
en general y como individuos en particular, el cual, siempre nos va a conducir
(el propósito de Dios) a la gloriosa manifestación de Su Reino. De esta forma,
la voluntad de Dios llega a ser la autoridad de nuestras oraciones: “Y, como
sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos
que nos dará lo que le pedimos” (1 Juan 5:15 - NTV). La verdadera oración manifiesta lo que Dios ya ha propuesto y
predestinado. El propósito de Dios debe ser tanto la motivación como el
contenido de nuestras oraciones. En otras palabras, El propósito de Dios es la "materia prima" de la oración.
Sin la Palabra de Dios, nuestras oraciones no tienen fundamento. Éstas estarían
basadas meramente en nuestras opiniones, deseos y sentimientos, y no en "la
eterna y viviente Palabra de Dios" (1 Pedro 1:23). Tales oraciones son
insuficientes para efectuar un cambio.
Todo el poder de Dios está a la disposición
de la persona que efectivamente ora. Dios quiere usar Su poder en el mundo; sin
embargo, para que Él lo haga, nosotros debemos entender cómo apropiarnos de Su
Palabra al pedirle cualquier cosa en oración, y decretar proféticamente por el
Espíritu la manifestación poderosa de Su Reino en cada una de las áreas que se
nos muestren:
“Y el Espíritu Santo
nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere
Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con
gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y el Padre, quien conoce cada
corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por
nosotros, los creyentes, en armonía con la voluntad de Dios. Y sabemos que Dios
hace que todas las cosas cooperen para el bien de los que lo aman y son
llamados según el propósito que él tiene para ellos. Pues Dios conoció a los
suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que
su Hijo fuera el hijo mayor de muchos hermanos. Y, después de haberlos elegido,
Dios los llamó para que se acercaran a él. Y, una vez que los llamó, los puso
en la relación correcta con él. Y, luego de ponerlos en la relación correcta
con él, les dio su gloria” (Romanos 8:26-30).
A pesar de que la oración, en realidad, es
muy simple, puesto que es enunciar la Palabra de Dios exactamente como Él nos
la dio, hay quienes han asumido una actitud religiosa y conformista al respecto,
concibiendo a la oración como el momento en donde le damos a Dios nuestra lista
del mercado o de quejas. No obstante, por su sublime gracia, a nosotros se nos
ha revelado cómo debemos orar conforme al pacto vigente: con una
mentalidad de gobierno, proclamando la verdad presente en la Palabra de
Dios, y decretando proféticamente para este tiempo lo que el Espíritu dice,
manifestando así Su Reino... Así que:
“Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión…” Efesios 6:18
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