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15 octubre 2016

Recomendaciones Académicas...

Constantemente, muchas personas me manifiestan su deseo de formalizar sus estudios teológicos. Las razones específicas son muchas, pero en general, el fin preponderante siempre es y será: entrenamiento para la obra del Reino de Dios, obviamente.

Son abundantes los lugares donde se ofrece este tipo de educación, dentro y fuera de Venezuela, y de las más variadas líneas de pensamiento, también llamadas "escuelas teológicas". Sin embargo, debo reconocer con pesar que en la gran mayoría de estos centros de estudios (institutos, seminarios y/o universidades) el conocimiento impartido está lleno de doctrinas de hombres, que bien podrían denominarse "dogmas" de sus respectivas organizaciones religiosas, aun cuando ciertamente se enseñan muchas cosas conforme a la verdad presente en las Escrituras. Lo ideal es que se anuncie "... todo el propósito de Dios" (Hechos 20:27 - Biblia Textual), y no solamente la parte que nos interesa de manera particular.

Ahora bien, considero entonces que existe un remanente fiel al mensaje que Dios está dando para este tiempo, y que procura enseñar cabalmente lo pertinente a la iglesia, incluso por encima de sus intereses personales u organizacionales. Que aunque no son infalibles, dan lo mejor de sí, basados en el evangelio de la gracia... Algunos de estos Ministerios, instrumentos divinos en la edificación del Cuerpo de Cristo, bien sea mediante obras sociales o académicas (con escuelas, institutos, talleres, seminarios, conferencias, etc), son:

  • Ministerio Plenitud de Vida (Miami, Florida) - Dirigido por el Pastor Daniel Patiño.
  • City Church Network (Orlando, Florida) - Dirigido por el Apóstol Gary González, promueve el Instituto de Liderazgo Vanguard presencial y a distancia.
  • Fundación Manantial de Vida (Córdoba, Argentina) - Dirigida por el Apóstol Juan Ballistreri, promueve la Escuela de Fundamento Ministerial, así como la Escuela de Liderazgo de Avanzada, con modalidades presenciales y a distancia también.
  • Centro de Capacitación Gubernamental (Caracas, Venezuela) - Dirigido por el Apóstol Henry Hernández, promueve una Escuela de Reformadores en Venezuela y México, entre otros países.
  • Ministerio Apostólico Internacional Plenitud de Gracia (Caracas, Venezuela) - Dirigido por el Pastor Ángel Paz, quien trabaja conjuntamente con el Apóstol Basilio Patiño en la proclamación del evangelio.
  • Ministerio Ciudad de Dios (Valencia, Venezuela) - Dirigido por el Pastor Euliser Reyes.
  • Centro Apostólico Reinando en las Naciones (Margarita, Venezuela) - Dirigido por el Pastor Carlos Pedraza.
  • Centro de Entendimiento Esdras 7:10 (Barinas, Venezuela) - Dirigido por el Pastor Rafael Guilarte.
Asimismo, actualmente tengo el privilegio de formar parte de un proyecto apostólico de alto rendimiento en lo que al entrenamiento en las Escrituras respecta, y próximamente podrán participar en ello. Para quienes estén interesados en recibir entrenamiento frecuente y de calidad, recuerden suscribirse al blog y enviarme sus datos de contacto a través del Formulario "Conexiones Divinas", que se encuentra en la parte inferior de este sitio.

Espero que haya respondido a las interrogantes planteadas en cuanto al estudio teológico se refiere... Bendecidos siempre y en todo! 

11 agosto 2016

¿Dónde está la Iglesia?



La palabra griega traducida como "iglesia" (ekklesia), aparece más de 100 veces en las Escrituras, y muestra un trasfondo bastante interesante: En la antigua Grecia, la Ekklesia era la gente convocada y reunida en asamblea, compuesta por todos los ciudadanos de la metrópoli que no habían perdido sus derechos cívicos, y sus poderes eran para todos los fines y efectos. Esta iglesia nombraba y destituía magistrados, dirigía la política de la ciudad y distribuía los fondos públicos, entre otras atribuciones importantes. Más adelante, el mundo romano no tradujo la palabra ekklesia, sino que la transliteró, resultando en el latín ecclesia, y la usó de la misma forma que los griegos.
En el Israel dominado por el Imperio Romano, encontramos que el Señor Jesús invirtió la mayor parte de su tiempo en proclamar “el evangelio del reino”, y no habló mucho de la “ekklesia”. Sin embargo, sus pocas referencias al respecto no significan que le restó poder a la misma, pues su sola afirmación de que “… las Puertas del Hades (los poderes de la muerte) no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18 – NBLH), dejó claro que no estaba describiendo a un grupo de ovejitas temerosas e indefensas, sino a una entidad de gobierno divino, como se vería posteriormente, luego de su muerte y resurrección (2 Timoteo 1:7; 2 Corintios 10:4-5).
Veamos algunos pasajes de las Escrituras, que nos dan luz al respecto de la iglesia:
·         “… En aquel día se desató una gran persecución en contra de la iglesia en Jerusalén…” (Hechos 8:1 – NBLH). ¿Nos podemos imaginar una persecución desatada contra un local o un edificio? Por supuesto que no.

·         “… reuniéndose con la iglesia y enseñando a gran cantidad de gente…” (Hechos 11:26 – PDT). Cuando nos reunimos con nuestros hermanos en una casa para estudiar la Palabra, ¿Nos estamos reuniendo con la iglesia? (Romanos 16:3-5) Claro que sí; de eso, no hay duda.

·         “… El hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo. Eso es un gran misterio, pero ilustra la manera en que Cristo y la iglesia son uno” (Efesios 5:31-32, NTV). ¿El lugar de reunión es uno con Cristo? Estamos seguros que no.
En este punto, considero importante recalcar: LA IGLESIA NO ES EL LOCAL FÍSICO EN DONDE NOS REUNIMOS; de hecho, ni Cristo ni sus discípulos se refirieron a la iglesia como a un lugar, sino que siempre hicieron alusión a una reunión de personas, a la que se le dio el título de “iglesia”. En el Antiguo Pacto, el pueblo iba al “templo” para “buscar” a Dios. En el Nuevo Pacto no vamos a ningún “templo”, porque… “¿Acaso no saben ustedes que son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios vive en ustedes?”              (1 Corintios 3:16 – DHH). En otras palabras, hoy nos reunimos como hermanos en un local, por ejemplo (no es el templo), y lo hacemos, porque tenemos a Dios (no tenemos que buscarlo, pues Él está en nosotros; sólo debemos orar en cualquier lugar, y listo). Asimismo, en Cristo no nos reunimos para hacer culto, pues es nuestra vida la principal ofrenda que al Señor le agrada (Romanos 12:1). Con respecto al culto que se hacía en el Antiguo Pacto, la Palabra de Dios afirma: “Todo esto es ahora un ejemplo para nosotros que demuestra que las ofrendas y los sacrificios no eran capaces de purificar la conciencia de los que adoraban de esa manera. Esas ofrendas y sacrificios tenían que ver sólo con asuntos de comida, bebidas y ceremonias de purificación. Eran sólo reglas que servían únicamente hasta que Dios estableciera un nuevo orden” (Hebreos 9:9-10, PDT).
La mayoría de las congregaciones cristianas en la actualidad, manifiestan haber dejado atrás los ritos y ceremonias del Antiguo Pacto, pero lo que han hecho es sustituir lo anterior por ritos “cristianizados” para hacer culto, y esto no es lo que el Espíritu muestra en el Nuevo Pacto, el cual es integralmente espiritual (Romanos 14:17).
Decir cosas como “Voy a la iglesia”, demuestra que no se han revelado plenamente estas verdades del evangelio, y que se está hablando apegado a lo dictado por el sistema religioso, en donde se siguen conduciendo bajo esta mentalidad caduca de “ir al templo” a “hacer culto” a Dios, manipulando así a los más débiles, diciéndoles cosas como: “Te perdiste la bendición” (aunque ya fuimos bendecidos –  Efesios 1:3), entre otras cosas.  
Aunque esto pueda parecer irrelevante para algunos, tiene mucha importancia, pues recordemos que lo que hablamos, refleja lo que creemos (2 Corintios 4:13), y esto condiciona inevitablemente nuestro comportamiento. Si tenemos una mentalidad como si estuviéramos en el Antiguo Pacto, eso es lo que hablaremos (“voy al templo”, “voy al culto”), y por lo tanto, es lo que viviremos (buscando lo que ya tenemos, por ejemplo), lo cual no está conforme a la verdad presente en el Nuevo Pacto (Colosenses 2:10).
     Entonces, ¿Debemos congregarnos, es decir, reunirnos como iglesia? Por supuesto que sí (Hebreos 10:25); sin embargo, si estamos claros de quiénes somos (1 Pedro 2:9), dónde estamos en Cristo, y para qué nos reunimos, no seremos susceptibles a la manipulación religiosa.
La iglesia del Señor fue comprada con la sangre de Cristo (Hechos 20:28), y básicamente está conformada por la totalidad de las personas que hemos reconocido a Jesucristo como el Señor de nuestras vidas, y hemos nacido de nuevo. Siendo esto así, podemos declarar con seguridad dónde se encuentra la iglesia:”… Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales…” (Efesios 2:4-6, NTV).
Hasta aquí podemos decir lo siguiente: Somos la iglesia del Señor, y estamos sentados en lugares celestiales… Vale preguntar: ¿Para qué nos reunimos? Se pueden decir muchas cosas, pero las 2 razones principales que la Palabra nos muestra son:
1. Para dar testimonios de fe y amor                     (Hechos 14:27; 3 Juan 1:5-6).
2. Para edificarnos mutuamente (1 Corintios 14:18-19).
Esto debe estar claro: Sí necesitamos reunirnos como iglesia, pero eso no quiere decir que si (por razones justificadas) no podemos congregarnos durante un período de tiempo determinado, Dios se aparta de nosotros. ¿Acaso hay algo que pueda separarnos del amor de Cristo? (Romanos 8:35-39). ¿Cómo hacían los esclavos que confesaban a Cristo durante el primer siglo? ¿Violaban la ley para ir a todas las reuniones?                 (1 Corintios 7:20-21; 1 Timoteo 6:1; 1 Pedro 2:18-20). Es de suponerse que muy probablemente no asistían tan regularmente a las reuniones de iglesia. ¿Estaban mal por eso? Cuando el apóstol Pablo estuvo encarcelado en muchas ocasiones, obviamente no podía reunirse con la iglesia                     (2 Timoteo 4:9-18), y estamos seguros de que Dios no lo abandonó, sino por el contrario, el propio ministro declaró: “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he mantenido la fe” (2 Timoteo 4:7 – Traducción Kadosh).
     Aunque esto pueda ser malinterpretado, debo decir que Hebreos 10:25 hace referencia a no dejar de congregarse; en otras palabras, a no abandonar el excelente hábito de reunirse con la iglesia. El pasaje no está indicando la periodicidad con la que se debe asistir a la reunión, sino la mala costumbre que tienen algunos de abandonar.
¿Qué hacer entonces? “… Dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes”                 (Efesios 4:23 – NTV). Cada creyente conoce sus situaciones, y deberá dejar que el Espíritu de Dios le muestre lo que ha de hacer con respecto a la agenda de actividades, la cual está supeditada a la voluntad del Señor, y no a las presiones religiosas de ciertos líderes que pretenden abusar de su autoridad. Por eso, me despido con esta oración apostólica:
Pido a Dios, el glorioso Padre de nuestro Señor Jesucristo, que les dé sabiduría espiritual y percepción, para que crezcan en el conocimiento de Dios. Pido que les inunde de luz el corazón, para que puedan entender la esperanza segura que él ha dado a los que llamó —es decir, su pueblo santo—, quienes son su rica y gloriosa herencia. También pido en oración que entiendan la increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos en él. Es el mismo gran poder que levantó a Cristo de los muertos y lo sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios, en los lugares celestiales. Dios ha puesto a Cristo por encima de cualquier autoridad, poder, gobierno o dominio, tanto de este mundo como del que está por venir. Sometió todas las cosas bajo los pies de Cristo, y a Cristo mismo lo dio a la iglesia como cabeza de todo. Pues la iglesia es el cuerpo de Cristo, de quien ella recibe su plenitud, ya que Cristo es quien lleva todas las cosas a su plenitud (Efesios 1:17-23).

07 marzo 2014

Viviendo Verdades Presentes

Base Bíblica: Colosenses 2:13-15
Dios se mueve en la eternidad, basado en leyes establecidas por Él mismo, a través de Su Palabra, que es ley en sí misma (Isaías 1:10); asimismo, creó a la tierra y a la humanidad, y estableció leyes para operar en esa dimensión, lo cual se puede evidenciar desde el propio Génesis (1:3-28). Cuando Adán violó la legalidad de Dios, perdió la autoridad que tenía como representante legal del Padre aquí en la tierra, y por ende, su descendencia se vio también afectada. Sin embargo, Dios no ha dejado de relacionarse con Su pueblo legalmente, asegurando así el cumplimiento de su propósito eterno. Hay 4 términos legales que Dios ha utilizado a lo largo de la historia, para garantizar la manifestación de Su Reino en la tierra, y es fundamental conocerlos, para operar efectivamente en la legalidad del Padre, viviendo las verdades presentes del Evangelio, y gobernando así en toda situación. Éstos son:
I.              Promesa (Hebreos 11:13,39-40). En términos jurídicos, una promesa es un contrato preparatorio de otro más solemne o detallado al cual precede. Las promesas de bendición eterna fueron hechas a Abraham y a su descendencia, refiriéndose a Cristo (Gálatas 3:16; Génesis 12:7; 13:15). De igual forma, Dios habló muchas veces y de diversas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas (Hebreos 1:1), y todos apuntaban a Cristo. “Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!». Y, por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria” (2 Corintios 1:20).  
II.            Juramento (Génesis 22:16-17). Es una afirmación, poniendo por testigo a Dios, o en sí mismo o en sus criaturas. “Como no existía nadie superior a Dios por quién jurar, Dios juró por su propio nombre, diciendo: «Ciertamente te bendeciré y multiplicaré tu descendencia hasta que sea incontable»… Ahora bien, cuando las personas hacen un juramento, invocan a alguien superior a ellas para obligarse a cumplirlo. Y, no cabe ninguna duda de que ese juramento conlleva una obligación. Dios también se comprometió mediante un juramento, para que los que recibieran la promesa pudieran estar totalmente seguros de que él jamás cambiaría de parecer. Así que Dios ha hecho ambas cosas: la promesa y el juramento. Estas dos cosas no pueden cambiar, porque es imposible que Dios mienta…” (Hebreos 6:13-14,16-18). La legalidad de la iglesia está respaldada por la promesa y por el juramento de Dios (Salmo 110:4), pero aún hay más…

III.           Pacto (Hebreos 7:22). En su uso ordinario, es un tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado. El apóstol Pablo deja claro que el Nuevo Pacto en Cristo fue establecido antes del Antiguo Pacto hecho con Israel. Entonces, Dios hizo una promesa y le añadió un juramento, estableciendo así un Pacto Unilateral de bendición (Gálatas 3:17), considerando que el ser humano no tiene la capacidad de ofrecerle nada a Dios, equivalente a lo que Él da (2 Corintios 3:5); por tal motivo, es necesaria la gracia (Efesios 2:8). No obstante, aquí no termina todo…

IV.          Testamento. Es un documento donde consta en forma legal la voluntad del testador. Este nuevo pacto es como un testamento. Si la persona que hace un testamento no ha muerto todavía, ese documento aún no sirve de nada (Hebreos 9:16-17). Pacto y testamento (diátheke) traducen una sola palabra griega, la cual significa ambas cosas; el autor se vale de este doble significado para indicar que la herencia del pueblo de Dios es posible gracias a la muerte de Jesucristo.

El Evangelio del Reino está basado en fundamentos legales sólidos, los cuales la iglesia debe esgrimir en el cumplimiento de su propósito eterno, manifestando Su Gobierno en el lugar de jurisdicción establecido por Dios: la tierra. No hay ninguna duda de que todo se destraba, cuando se utilizan los argumentos legales propios, decretando la Palabra de Dios en oraciones gubernamentales. La herencia del Cuerpo de Cristo descansa en un Testamento, que provino de la promesa (cumplida en Cristo), confirmada con el juramento, por medio de un Pacto… A legislar, pues, con Verdades Presentes!

“Y ahora, que el Dios de paz —quien levantó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, y que ratificó un pacto eterno con su sangre — los capacite con todo lo que necesiten para hacer su voluntad. Que él produzca en ustedes, mediante el poder de Jesucristo, todo lo bueno que a él le agrada. ¡A él sea toda la gloria por siempre y para siempre! Amén”. Hebreos 13:20-21

28 febrero 2014

Orden del Pueblo

Base Bíblica: Hebreos 5:1-6
¿Cómo se puede definir la palabra “orden”? Según el Diccionario de la Real Academia Española, se puede definir “orden” como: Colocación de las cosas en el lugar que les corresponde. Ahora bien, en el griego bíblico, la palabra traducida como “orden”, puede referirse a un verbo (tratándose de ordenar) o a un nombre. En la carta a los Hebreos (5:6), el escritor utiliza la palabra “taxis” como nombre que se usa para la sucesión fija del curso de los sacerdotes (Lucas 1:8). En tal sentido, el mismo cita un salmo mesiánico mencionado por Cristo (Mateo 22:41-46; Salmo 110:4) para resaltar que Él es sacerdote “según el orden de Melquisedec”, y muestra claramente cómo éste orden sacerdotal es superior a cualquier otro. ¿Por qué es esto así? Para comprenderlo bien, necesario es conocer a este personaje tan importante en las Escrituras, llamado Melquisedec:
I.              Rey de Salem (Hebreos 7:1ª). La palabra “Salem” proviene de una palabra hebrea (Génesis 14:17-20) que significa “paz” (shalem). La grafía hebrea de “Salem” aparece en forma dual, por lo que podría definirse como “paz doble”, o por lo menos, queda claro que no se refiere a una paz ordinaria.
·         Rey de Justicia (Hebreos 7:2). ¿Por qué no hay otro personaje en las Escrituras con ese nombre? Porque su significado no corresponde a ningún ser humano por naturaleza (Romanos 3:10; Salmo 14:3). Sólo gracias a Cristo, es que la iglesia ha conocido la justicia de Dios (2 Corintios 5:21).  
II.            Sacerdote del Dios Altísimo (Hebreos 7:1b). Es el primer sacerdote mencionado en las Escrituras, quien salió al encuentro de Abraham (en el Valle del Rey) cuando regresaba triunfante de una gran batalla contra los reyes, y allí lo bendijo. La bendición de Melquisedec a Abraham fue acompañada de pan y vino, clara referencia al Nuevo Pacto establecido por Cristo. “Sin lugar a dudas, el que tiene el poder para bendecir es superior a quien recibe la bendición” (Hebreos 7:7). Es obvio que Melquisedec no se mostró como cualquier sacerdote, pues Abraham tomó la décima parte (el diezmo) de todo el botín, y se la dio.   
El Nuevo Pacto se estableció mediante un juramento solemne (Hebreos 7:20). Cristo es la piedra que hace tropezar a muchos, es la roca que los hace caer. Tropiezan porque no obedecen la palabra de Dios y por eso se enfrentan con el destino que les fue preparado (1 Pedro 2:8). “Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios”  (1 Pedro 2:9). ¡Este es el orden del pueblo de Dios en Cristo: con justicia y paz, y como tal, se debe gestionar integralmente.

31 diciembre 2013

Oraciones Apostólicas

El apóstol Pablo oraba constantemente basado en la verdad presente del Nuevo Pacto, de manera que se pueden nombrar las principales razones por las que éste realizaba oraciones, según lo demuestran sus cartas; él pedía:
1.    Por el fortalecimiento con la fe que compartimos: Siempre pido en mis oraciones que,  si es la voluntad de Dios,  por fin se me abra ahora el camino para ir a visitarlos. Tengo muchos deseos de verlos para impartirles algún don espiritual que los fortalezca; mejor dicho, para que unos a otros nos animemos con la fe que compartimos.  
Romanos 1:10-12 (Nueva Versión Internacional)

2.    Por el fortalecimiento interior, para ser capaces de comprender y conocer el amor de Cristo, y ser llenos de toda la plenitud de Dios: Le ruego que Él les conceda a ustedes, conforme a las riquezas de Su gloria, el ser fortalecidos con poder por Su Espíritu en el hombre interior; de manera que Cristo habite por la fe en sus corazones. También ruego que arraigados y cimentados en amor, ustedes sean capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que sean llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios. Efesios 3:16-19 (La Nueva Biblia de Los Hispanos)

3.    Por sabiduría y entendimiento espiritual para entender la voluntad de Dios: “… Pedimos a Dios que los llene de conocimiento para entender su voluntad, y que les dé toda clase de sabiduría y entendimiento espiritual”.
Colosenses 1:9 (Palabra de Dios para Todos)

12 febrero 2013

El Poder de la Pregunta

Conferencia dictada por el Apóstol Henry Hernández... Excelente!!!

http://www.goear.com/listen/f2607e5/el-poder-de-la-pregunta-henry-hernandez

10 febrero 2013

Entrenados para Ejercer nuestro Lugar de Gobierno

Conferencia dictada por el Apóstol Henry Hernández... Entrenamiento de Alto Nivel!!!

http://www.goear.com/listen/a2c6246/entrenados-para-ejercer-nuestro-lugar-de-gobierno-henry-hernandez

28 enero 2013

Conforme al Modelo

Conferencia dictada por el Apóstol Henry Hernández... No apta para religiosos!

http://www.goear.com/listen/10ab7a8/conforme-al-modelo-henry-hernandez

18 diciembre 2012

Posición trae Posesión

Tú eres Águila, aunque te hayan enseñado que eres gallina... Si entiendes cuál es tu Posición, puedes tomar lo que te pertenece, es decir, tu Posesión!